jueves, 23 de abril de 2015

VIAJE POR EL CORAZÓN DE RUSIA EN TREN

Hola, soy CHITO TRILLO, su agente de viajes dueño de TURIPAZ quien los invita a hacer 8un viaje por el corazón de Rusia en tren.




Rusia es el país más grande del mundo. Las distancias son gigantescas. Para explorar la vastedad del paisaje y el alma de la gente, nada mejor que viajar en tren. Da igual si se trata del Ferrocarril de Murman, el tren Sapsan o el Transiberiano: la posibilidad de conocer el carácter de los rusos está garantizada.

El tren entra lentamente en la estación Ladogaer de San Petersburgo.



Después de una fuerte sacudida, el convoy gris se detiene abruptamente. También es gris el uniforme de Alexander, quien está parado en la puerta de un vagón. Él es el dueño absoluto del vagón número 10, un coche-cama con nueve compartimentos. Solo cuando todo está en orden, los pasajeros pueden subir al tren y se les asigna un compartimento con bancos tapizados de color azul y cortinas anticuadas.

Sin embargo, los propios pasajeros tienen que tender la cama. Hay toallas y pachkis, zapatillas de tela con las que se puede caminar cómodamente por los pasillos. También la ropa de los viajeros es informal. Muchos hombres visten ropa deportiva y algunos también camisetas. Y es que durante las próximas 47 horas, el compartimento va a ser una especie de pequeña vivienda común sobre ruedas.

Puntualmente, el tren de Murman se pone en marcha con dirección a Murmansk, sin ningún aviso. Durante el viaje, uno llega a conocer a sus vecinos en el compartimento. No siempre es fácil entenderse, pero de alguna manera la comunicación funciona. Yuri, por ejemplo, relata que trabaja en una mina cerca de Murmansk. "Es un trabajo muy duro, pero nos pagan bien" dice. Mi mujer y mi hija siguen viviendo en San Petersburgo y yo voy y vuelvo" explica el ruso. "Además, en esos viajes siempre conozco a personas interesantes" agrega Yuri, quien invita a sus compañeros de viaje a tomar un vodka en el vagón restaurante.

"Nosotros no pedimos el vodka por copas sino por peso. ´lquote Sto gramos' son 100 gramos" explica Yuri. Sería muy descortés rechazar la invitación para beber vodka o no terminar el vaso. Por supuesto que los rusos esperan que también los turistas extranjeros los inviten de vez en cuando a tomar un vaso. Durante un buen rato, el mundo exterior ya no es importante. Aquí, en el tren, es posible echar una mirada profunda al alma rusa, que debe de tener que ver algo con la experiencia de una vastedad interminable, piensa el turista extranjero.

Al día siguiente hay tiempo para observar el espectáculo natural único que se desarrolla a la izquierda y a la derecha de las vías. La diferencia entre días y noches es apenas perceptible, ya que en esta latitud norte el sol prácticamente no se pone en verano. Durante la primera parte del trayecto van pasando durante horas bosques de abedules y pinos aparentemente interminables. Solo muy de vez en cuando aparecen pequeños pueblos con casas de madera inclinadas. Por ninguna parte se ven personas. Sin embargo, la ropa tendida, que golpetea con el viento, indica que las casuchas están habitadas.

Murmansk, situada allende el Círculo Polar, en la península de Kola, no es una ciudad bonita. La estación luce recién renovada, pintada de un verde menta luminoso. Sin embargo, durante el viaje por esta ciudad de unos 300.000 habitantes llaman la atención sobre todo las poco vistosas construcciones con placas prefabricadas.

Hasta el año 1991, Murmansk fue una zona militar. La ciudad siempre ha sido una importante base de la flota rusa, cuyo puerto, libre de hielo, tiene una gran importancia estratégica. Hasta el día de hoy, el Ejército ruso domina la región. A cada visitante se le enseña el gigantesco Monumento a Alyosha, que se alza en una colina sobre la bahía de Kola. Representa a un soldado del Ejército Rojo y recuerda con una llama eterna a las víctimas de los sangrientos combates durante la Segunda Guerra Mundial.



Hoy, Rusia está especialmente orgullosa de su renombrado tren de alta velocidad Sapsan, que circula entre San Petersburgo y Moscú.



El trayecto de 700 kilómetros lo cubre en menos de cuatro horas. "El Sapsan simboliza todo lo nuevo y el progreso" preconiza Vladimir Yakunin, presidente de los Ferrocarriles Rusos. Sin embargo, el Sapsan pasa zumbando por un mundo bastante desolado, que no está preparado para el supertren.

El trayecto divide pueblos enteros y los pasos a nivel obsoletos causan problemas adicionales. Como nadie sabe exactamente cuándo se acercan y desde qué dirección los trenes a 250 kilómetros por hora, los accidentes son frecuentes. Sin embargo, el pasajero que se acomoda en los asientos de cuero de la primera clase y disfruta de la comida y la bebida, prácticamente no se entera de los problemas que hay a lo largo del trayecto.

En cambio, los turistas que viajan con el tren Transiberiano por el ferrocarril más largo del mundo reciben una impresión más descarnada del gigantesco imperio ruso. Quien se sube al tren en Moscú y se baja en Vladivostok, a orillas del mar de Japón, ha recorrido casi 9.300 kilómetros y atravesado siete husos horarios.

En realidad, durante todo el viaje hace demasiado calor, tanto en el sencillo tren regular como en la variante más confortable, el "Golden Eagle" Los vagones de este último no solo ofrecen mayor confort, sino que además son desenganchados varias veces para paradas más largas y para que los pasajeros puedan realizar excursiones con pernoctaciones en hotel.

Unas 80 horas estará viajando el joven estudiante Antón desde Voronesh, situada a 500 kilómetros al sur de Moscú, para llegar a la pequeña ciudad siberiana de Novaya Igirma. Desde Irkutsk todavía le esperan más de 800 kilómetros en tren hacia el norte. "Les deseo una vida tan larga como el invierno siberiano, tan fuerte como el vodka ruso y un recuerdo de este viaje tan profundo como el lago Baikal" dice al bajarse.

Información básica: Rusia

Cómo llegar: en avión a Moscú o San Petersburgo y de allí a Murmansk o Vladivostok.



Cuándo viajar: la temporada alta para los viajes en tren son los meses de mayo a octubre, aunque en principio es posible viajar durante todo el año. El invierno ruso suele ser muy frío.
  

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